Pareciera que el mensaje no dicho fuera: ‘como trabajar es algo que no tenemos mas remedio que hacer', la promoción de la felicidad en el trabajo trata acerca de cómo hacer para ser feliz a pesar de tener que trabajar.
Clases de yoga en la oficina, masajes express, comedores naturistas, terrazas soleadas para fumadores. Descuentos en gimnasios, vouchers para almorzar, acceso a préstamos, prode en la oficina. Existen varios modelos ejemplares de estas propuestas. Empleados felices debido a unas instalaciones muy amigables, bellos muebles, oficinas que miran al río, mesas de ping pong, espacios de cafetería y estar, bicicletas para trasladarse entre los edificios, sala de masajes. Una especie de spa donde quisiéramos pasar unas vacaciones… trabajando. Por supuesto que hay una bien intencionada dirección en estas iniciativas, y ojala más organizaciones invirtieran en la construcción de espacios que invitan a sentirse bien. Pero cuando miramos las causas del malestar en el trabajo, vislumbramos una semilla de frustración respecto al trabajo en sí, una insatisfacción que crece sin esperanzas de alivio.
¿Es que acaso es tan malo trabajar, que las compañías necesitan seducir a sus colaboradores para que quieran pertenecer y permanecer? ¿Es que el brindar servicio o investigar para el bien de la sociedad, o fabricar tecnología, o enseñar, o responder en una mesa de ayuda no nos inspira? No, claro que no.
¿Es que la misión de las organizaciones, y la nuestra como seres humanos, ha dejado de emparentarse con el bien común?
Las políticas de retención de personal no deberían ser políticas de seducción de personal, sino políticas de promoción del sentido del trabajo- una de las patas centrales sobre la que se sostiene la vida adulta de un ser humano.
Trabajar es finalmente lo que hacés con tu vida.
Las otras dos patas son : 1. La familia, y 2. La naturaleza. La sabiduría popular habla acerca de sentirse ‘realizado’ en términos de: 1.Escribir un libro, 2 Tener un hijo, y 3. Plantar un árbol.
Podemos pensar que ‘escribir un libro’ es mostrar quienes somos. Equiparable al sentido que encontramos cuando el trabajo que hacemos armoniza con lo que somos. Tu trabajo es tu legado. Y lo que haces trabajando – no hace falta que sea un emprendimiento grandioso – es lo que sos y como sos. Siendo mamá, o gerente de marketing, o mozo o director de orquesta.
‘Tener un hijo’ representa la familia; el lugar de donde venís y la familia que creaste. Tus ancestros, tu pertenencia y tu continuidad en el árbol familiar. Perteneces a tu familia, así como las hojas pertenecen al árbol.
Y por último ‘plantar un árbol’ alude a tu naturaleza íntegra y a tu relación con todo lo vivo, con todo lo que te rodea. Sos parte de la naturaleza así como de tu familia y de tu trabajo. Y ellos son parte tuya.
Estate despierto al valor que el trabajo tiene o podría tener en tu vida. No es verdad que podés trabajar solo por el dinero, o por un CV, o por estructurar tu día, sin pagar un precio por ello. Son los desafíos que el trabajo mismo contiene, la fuente del disfrute que el hecho mismo de trabajar aporta a la vida. El disfrute de hacer con tu tiempo algo valioso, para los clientes, para tu equipo de trabajo, para tu organización, para tu comunidad, para tu familia y para ti mismo.
La tan de moda RSE (responsabilidad social empresaria) hoy nota cuan importantes son los valores como el cuidado del medio ambiente y la solidaridad. Aún así, los programas de RSE se basan en acciones por fuera de la actividad central de la empresa. ¿Cómo podría además ejercerse una responsabilidad EN el producto y EN el servicio mismo que se entrega? Pareciera que algunos pagan con RSE, las acciones no tan responsables que se ejecutan en la consecución del negocio o con los mismos colaboradores.
Las políticas de beneficios de las empresas se suelen basar en que las personas la pasen bien cuando no están trabajando y eso las alivie de la carga laboral, y entonces puedan encariñarse con la organización e idealmente con su trabajo: vacaciones extendidas, jornadas laborales reducidas, beneficios médicos, gimnasios, viáticos, autos, préstamos. Son políticas con la intención de controlar la nomina de empleados valiosos, reteniendo a través de cierta manipulación. Estas políticas son el motivo de dudar a la hora de contemplar pasarse a otra compañía, pero no alcanzan para sostener la motivación y el interés de trabajar bien, ya que el interés está fuera del trabajo y no en la inspiración que el trabajar mismo conlleva.
¿Cómo promover la dedicación y el amor al trabajo en sí? Atrapados en el paradigma de que la felicidad no se halla en el trabajo mismo, la zanahoria que nos motiva siempre está en el futuro y afuera.
Si descubrís que tu motivación son tus propios logros y resultados, y lo que sea importante para vos - aprender, crear, o ayudar - entonces la responsabilidad pasa directamente a tus manos. Esa es tu libertad. Tu terraza soleada, tu medicina, tu gimnasio, tu verdadera libertad.
¿Cuál es el ideal de trabajo para vos? ¿Qué significa realmente pasarla bien trabajando?