Pareciera que el mensaje no dicho fuera: ‘como trabajar es algo que no tenemos mas remedio que hacer', la promoción de la felicidad en el trabajo trata acerca de cómo hacer para ser feliz a pesar de tener que trabajar.
Clases de yoga en la oficina, masajes express, comedores naturistas, terrazas soleadas para fumadores. Descuentos en gimnasios, vouchers para almorzar, acceso a préstamos, prode en la oficina. Existen varios modelos ejemplares de estas propuestas. Empleados felices debido a unas instalaciones muy amigables, bellos muebles, oficinas que miran al río, mesas de ping pong, espacios de cafetería y estar, bicicletas para trasladarse entre los edificios, sala de masajes. Una especie de spa donde quisiéramos pasar unas vacaciones… trabajando. Por supuesto que hay una bien intencionada dirección en estas iniciativas, y ojala más organizaciones invirtieran en la construcción de espacios que invitan a sentirse bien. Pero cuando miramos las causas del malestar en el trabajo, vislumbramos una semilla de frustración respecto al trabajo en sí, una insatisfacción que crece sin esperanzas de alivio.
¿Es que acaso es tan malo trabajar, que las compañías necesitan seducir a sus colaboradores para que quieran pertenecer y permanecer? ¿Es que el brindar servicio o investigar para el bien de la sociedad, o fabricar tecnología, o enseñar, o responder en una mesa de ayuda no nos inspira? No, claro que no.
¿Es que la misión de las organizaciones, y la nuestra como seres humanos, ha dejado de emparentarse con el bien común?
Las políticas de retención de personal no deberían ser políticas de seducción de personal, sino políticas de promoción del sentido del trabajo- una de las patas centrales sobre la que se sostiene la vida adulta de un ser humano.
Trabajar es finalmente lo que hacés con tu vida.
Las otras dos patas son : 1. La familia, y 2. La naturaleza. La sabiduría popular habla acerca de sentirse ‘realizado’ en términos de: 1.Escribir un libro, 2 Tener un hijo, y 3. Plantar un árbol.
Podemos pensar que ‘escribir un libro’ es mostrar quienes somos. Equiparable al sentido que encontramos cuando el trabajo que hacemos armoniza con lo que somos. Tu trabajo es tu legado. Y lo que haces trabajando – no hace falta que sea un emprendimiento grandioso – es lo que sos y como sos. Siendo mamá, o gerente de marketing, o mozo o director de orquesta.
‘Tener un hijo’ representa la familia; el lugar de donde venís y la familia que creaste. Tus ancestros, tu pertenencia y tu continuidad en el árbol familiar. Perteneces a tu familia, así como las hojas pertenecen al árbol.
Y por último ‘plantar un árbol’ alude a tu naturaleza íntegra y a tu relación con todo lo vivo, con todo lo que te rodea. Sos parte de la naturaleza así como de tu familia y de tu trabajo. Y ellos son parte tuya.
Estate despierto al valor que el trabajo tiene o podría tener en tu vida. No es verdad que podés trabajar solo por el dinero, o por un CV, o por estructurar tu día, sin pagar un precio por ello. Son los desafíos que el trabajo mismo contiene, la fuente del disfrute que el hecho mismo de trabajar aporta a la vida. El disfrute de hacer con tu tiempo algo valioso, para los clientes, para tu equipo de trabajo, para tu organización, para tu comunidad, para tu familia y para ti mismo.
La tan de moda RSE (responsabilidad social empresaria) hoy nota cuan importantes son los valores como el cuidado del medio ambiente y la solidaridad. Aún así, los programas de RSE se basan en acciones por fuera de la actividad central de la empresa. ¿Cómo podría además ejercerse una responsabilidad EN el producto y EN el servicio mismo que se entrega? Pareciera que algunos pagan con RSE, las acciones no tan responsables que se ejecutan en la consecución del negocio o con los mismos colaboradores.
Las políticas de beneficios de las empresas se suelen basar en que las personas la pasen bien cuando no están trabajando y eso las alivie de la carga laboral, y entonces puedan encariñarse con la organización e idealmente con su trabajo: vacaciones extendidas, jornadas laborales reducidas, beneficios médicos, gimnasios, viáticos, autos, préstamos. Son políticas con la intención de controlar la nomina de empleados valiosos, reteniendo a través de cierta manipulación. Estas políticas son el motivo de dudar a la hora de contemplar pasarse a otra compañía, pero no alcanzan para sostener la motivación y el interés de trabajar bien, ya que el interés está fuera del trabajo y no en la inspiración que el trabajar mismo conlleva.
¿Cómo promover la dedicación y el amor al trabajo en sí? Atrapados en el paradigma de que la felicidad no se halla en el trabajo mismo, la zanahoria que nos motiva siempre está en el futuro y afuera.
Si descubrís que tu motivación son tus propios logros y resultados, y lo que sea importante para vos - aprender, crear, o ayudar - entonces la responsabilidad pasa directamente a tus manos. Esa es tu libertad. Tu terraza soleada, tu medicina, tu gimnasio, tu verdadera libertad.
¿Cuál es el ideal de trabajo para vos? ¿Qué significa realmente pasarla bien trabajando?
Las ideas de este blog están inspiradas en Skillful Means- un cuerpo de conocimiento contemporáneo proveniente de la tradición budista –tibetana.
sábado, 27 de noviembre de 2010
sábado, 21 de agosto de 2010
Grupo de estudio e- skillful means
Center for Skillful Means
Presenta
¡Despierta! - Programa Online de Skillful Means
“Conocimiento, libertad y responsabilidad son nuestros activos más valiosos.
Los ingredientes esenciales para nuestro crecimiento y prosperidad.
Con ellos nuestro potencial es ilimitado”.
Del libro “Knowledge of Freedom” de Tarthang Tulku
El Lama Tibetano Tarthang Tulku Rinpoche ha estado presentando las enseñanzas de Skillful Means en Occidente desde 1969. Ahora, por primera vez, el Center for Skillful Means ofrece un programa on-line con un apoyo presencial, sobre las enseñanzas de Tarthang Tulku respecto a como desplegar nuestro potencial humano.
Skillful Means es un cuerpo de conocimiento que puedes incorporar en tu vida cotidiana de un modo único. No es un set de técnicas que sumas a tu arsenal de patrones conductuales, sino una enseñanza acerca de como dejar que la sabiduría informe a tus acciones. Gradualmente tu mundo interno – el mundo de la mente, el corazón, la energía y los sentidos – se transforma. A medida que abres tu mundo interno, la riqueza que encuentras puede mejorar tu vida y la de otros.
El trabajo es el campo de batalla perfecto para explorar tu potencial. Mientras trabajas, las prácticas de Skillful Means develarán tus talentos ocultos y la promesa que contiene la situación. Este Programa puede brindar un sentido verdadero a lo que significa “pasarla bien” en el trabajo: alegría, satisfacción, sentido, creatividad y logros positivos.
Skillful Means no es un camino arduo y gradual para conseguir objetivos específicos. Es un proceso de desenvolver lo que ya está en ti. Atrás de los patrones cotidianos de éxitos y fracasos se halla la integridad. A tu ser no le falta nada. A través de tu vida cotidiana puedes cultivar y refinar las cualidades inherentes a tu ser. El trabajo con Skillful Means requiere solamente una intención amable, un interés implacable en el feedback que la vida te da a cada momento, y la resolución de cambiar. A medida que aprendes a conocerte, una sabiduría creciente informará a tus acciones. Skillful Means es un camino de acción.
Nivel I – El Espíritu de la Vida
Son 12 lecciones semanales, seguidas de una reunión grupal presencial, cada una con un tema único. La introducción de cada lección se hace a través de un video clip que te será enviado por mail. Cada una incluye un relato y algunos aspectos destacados que proveerán la base teórica del tema, un foco sugerido para la semana, ejercicios de práctica, y lecturas obligatorias y opcionales.
En cada nivel ofrecemos la opción de tomar 3 sesiones telefónicas de coaching con uno de nuestros team leaders del Center for Skillful Means. En estas tendrás la oportunidad de discutir y planificar tu progreso en tu estudio y en las prácticas.
Contenidos:
Nivel I – El Espíritu de la Vida:
Tema 1 – Libertad Interior
Tema 2 – Restablecer el Equilibrio (Transformando el Stress en Bienestar)
Tema 3 – Mindfulness: Atención Plena
Tema 4 – Conciencia del Cuerpo
Tema 5 – Conciencia de los Sentidos
Tema 6 – Liderazgo
Tema 7 – Verdades Perennes
Tema 8 – Creencias ‘Core’ y Auto-Imagen
Tema 9 – Tiempo de Cambiar
Tema 10 – Transformar las Emociones
Tema 11 – Conocimiento Interior
Tema 12 – Colaboración
Nivel II – Entrenar la Mente. Doce Temas para trabajar solo y con otros.
Nivel III – Estructuras del Logro. Tres módulos en 12 Lecciones.
Lecturas requeridas
Libros de Tarthang Tulku:
- Exito Inteligente. Ed. Bodhi
- El Cultivo de la Conciencia en el Trabajo. Ed. La Llave
- Ways of Work. Editorial Dharma Publishing
- Mandala Gardens. Editorial Dharma Publishing
- Dynamics of Time and Space. Editorial Dharma Publishing.
- Textos de diversas fuentes de Dharma Publishing
- MasterWork – Working with the Energy of Time, de Arnaud Maitland.
Nivel I: U$108 incluye los doce video clips.
Opcional: tres sesiones telefónicas de coaching con una persona del equipo de Skillful Means por U$ 250
Para inscribirte:
En Argentina: rosagolden@haceme.com.ar. 001 4 794 8619
En USA: contact@skillfulmeansprograms.com (001) 707-847-3717
www.skillfulmeansprograms.com
Center for Skillful Means es una division de Dharma Publishing
Presenta
¡Despierta! - Programa Online de Skillful Means
“Conocimiento, libertad y responsabilidad son nuestros activos más valiosos.
Los ingredientes esenciales para nuestro crecimiento y prosperidad.
Con ellos nuestro potencial es ilimitado”.
Del libro “Knowledge of Freedom” de Tarthang Tulku
El Lama Tibetano Tarthang Tulku Rinpoche ha estado presentando las enseñanzas de Skillful Means en Occidente desde 1969. Ahora, por primera vez, el Center for Skillful Means ofrece un programa on-line con un apoyo presencial, sobre las enseñanzas de Tarthang Tulku respecto a como desplegar nuestro potencial humano.
Skillful Means es un cuerpo de conocimiento que puedes incorporar en tu vida cotidiana de un modo único. No es un set de técnicas que sumas a tu arsenal de patrones conductuales, sino una enseñanza acerca de como dejar que la sabiduría informe a tus acciones. Gradualmente tu mundo interno – el mundo de la mente, el corazón, la energía y los sentidos – se transforma. A medida que abres tu mundo interno, la riqueza que encuentras puede mejorar tu vida y la de otros.
El trabajo es el campo de batalla perfecto para explorar tu potencial. Mientras trabajas, las prácticas de Skillful Means develarán tus talentos ocultos y la promesa que contiene la situación. Este Programa puede brindar un sentido verdadero a lo que significa “pasarla bien” en el trabajo: alegría, satisfacción, sentido, creatividad y logros positivos.
Skillful Means no es un camino arduo y gradual para conseguir objetivos específicos. Es un proceso de desenvolver lo que ya está en ti. Atrás de los patrones cotidianos de éxitos y fracasos se halla la integridad. A tu ser no le falta nada. A través de tu vida cotidiana puedes cultivar y refinar las cualidades inherentes a tu ser. El trabajo con Skillful Means requiere solamente una intención amable, un interés implacable en el feedback que la vida te da a cada momento, y la resolución de cambiar. A medida que aprendes a conocerte, una sabiduría creciente informará a tus acciones. Skillful Means es un camino de acción.
Nivel I – El Espíritu de la Vida
Son 12 lecciones semanales, seguidas de una reunión grupal presencial, cada una con un tema único. La introducción de cada lección se hace a través de un video clip que te será enviado por mail. Cada una incluye un relato y algunos aspectos destacados que proveerán la base teórica del tema, un foco sugerido para la semana, ejercicios de práctica, y lecturas obligatorias y opcionales.
En cada nivel ofrecemos la opción de tomar 3 sesiones telefónicas de coaching con uno de nuestros team leaders del Center for Skillful Means. En estas tendrás la oportunidad de discutir y planificar tu progreso en tu estudio y en las prácticas.
Contenidos:
Nivel I – El Espíritu de la Vida:
Tema 1 – Libertad Interior
Tema 2 – Restablecer el Equilibrio (Transformando el Stress en Bienestar)
Tema 3 – Mindfulness: Atención Plena
Tema 4 – Conciencia del Cuerpo
Tema 5 – Conciencia de los Sentidos
Tema 6 – Liderazgo
Tema 7 – Verdades Perennes
Tema 8 – Creencias ‘Core’ y Auto-Imagen
Tema 9 – Tiempo de Cambiar
Tema 10 – Transformar las Emociones
Tema 11 – Conocimiento Interior
Tema 12 – Colaboración
Nivel II – Entrenar la Mente. Doce Temas para trabajar solo y con otros.
Nivel III – Estructuras del Logro. Tres módulos en 12 Lecciones.
Lecturas requeridas
Libros de Tarthang Tulku:
- Exito Inteligente. Ed. Bodhi
- El Cultivo de la Conciencia en el Trabajo. Ed. La Llave
- Ways of Work. Editorial Dharma Publishing
- Mandala Gardens. Editorial Dharma Publishing
- Dynamics of Time and Space. Editorial Dharma Publishing.
- Textos de diversas fuentes de Dharma Publishing
- MasterWork – Working with the Energy of Time, de Arnaud Maitland.
Nivel I: U$108 incluye los doce video clips.
Opcional: tres sesiones telefónicas de coaching con una persona del equipo de Skillful Means por U$ 250
Para inscribirte:
En Argentina: rosagolden@haceme.com.ar. 001 4 794 8619
En USA: contact@skillfulmeansprograms.com (001) 707-847-3717
www.skillfulmeansprograms.com
Center for Skillful Means es una division de Dharma Publishing
miércoles, 4 de agosto de 2010
Continuación... ¿es todo el dinero?
del libro 'Awake at Work' de Michael Carroll
Cuando miramos nuestras perspectivas, podemos sentir las dos partes del dinero: nos pesa y nos libera; nos atrae y a la vez nos enoja; nos ayuda a hacer las cosas y a la vez nos obstaculiza.
Las ironías del dinero aparecen: cuanto más lo necesitamos, menos hay; cuanto más tenemos, más queremos. Algunos trabajan mucho y hacen poco dinero; otros trabajan poco y hacen un montón.
Cuando exploramos el dinero de este modo vemos en él una de las paradojas de la vida, y nos abrimos desde una perspectiva más amplia a la inconstante e impredecible naturaleza del dinero y de la riqueza material.
Podemos empezar a contemplar la riqueza que opera en el mundo que nos rodea. Los famosos que se divorcian y pelean por U$ 120 millones, los 48 mil niños que cada día hoy y desde hace décadas mueren de hambre, los trillones de dólares que se gastan en armamento en todo el mundo, el vecino anciano que siempre ayuda al cartonero con una o dos monedas, los robos, la caridad y los necesitados. Cuando expandimos la perspectiva de la riqueza de este modo, ya no es más una preocupación personal sino un modo de entender el mundo que nos rodea.
Así nos alentamos a cuestionarnos la propia comprensión de la riqueza misma. ¿Es que existe algo fuera de nosotros mismos que nos pueda ofrecer una paz duradera o una seguridad, en este mundo siempre cambiante? ¿Puede el dinero y la riqueza material realmente darnos confianza y alegría? Necesitamos el dinero para cubrir nuestras necesidades básicas, por cierto, pero no hay dinero suficiente que pueda aliviar, por ejemplo, el sufrimiento de nuestro hijo que padece una enfermedad incurable. No hay dinero que pueda atrasar la vejez de nuestros padres o devolvernos nuestra perdida juventud. El dinero no nos hará mejores amigos o artistas; ni hará la brisa más fresca o el cielo más azul.
Cuando miramos nuestras perspectivas, podemos sentir las dos partes del dinero: nos pesa y nos libera; nos atrae y a la vez nos enoja; nos ayuda a hacer las cosas y a la vez nos obstaculiza.
Las ironías del dinero aparecen: cuanto más lo necesitamos, menos hay; cuanto más tenemos, más queremos. Algunos trabajan mucho y hacen poco dinero; otros trabajan poco y hacen un montón.
Cuando exploramos el dinero de este modo vemos en él una de las paradojas de la vida, y nos abrimos desde una perspectiva más amplia a la inconstante e impredecible naturaleza del dinero y de la riqueza material.
Podemos empezar a contemplar la riqueza que opera en el mundo que nos rodea. Los famosos que se divorcian y pelean por U$ 120 millones, los 48 mil niños que cada día hoy y desde hace décadas mueren de hambre, los trillones de dólares que se gastan en armamento en todo el mundo, el vecino anciano que siempre ayuda al cartonero con una o dos monedas, los robos, la caridad y los necesitados. Cuando expandimos la perspectiva de la riqueza de este modo, ya no es más una preocupación personal sino un modo de entender el mundo que nos rodea.
Así nos alentamos a cuestionarnos la propia comprensión de la riqueza misma. ¿Es que existe algo fuera de nosotros mismos que nos pueda ofrecer una paz duradera o una seguridad, en este mundo siempre cambiante? ¿Puede el dinero y la riqueza material realmente darnos confianza y alegría? Necesitamos el dinero para cubrir nuestras necesidades básicas, por cierto, pero no hay dinero suficiente que pueda aliviar, por ejemplo, el sufrimiento de nuestro hijo que padece una enfermedad incurable. No hay dinero que pueda atrasar la vejez de nuestros padres o devolvernos nuestra perdida juventud. El dinero no nos hará mejores amigos o artistas; ni hará la brisa más fresca o el cielo más azul.
miércoles, 28 de julio de 2010
Del libro “Awake at Work” de Michel Carroll. (traducción mía)
Contemplar la riqueza
¿Que pasaría si todo tu dinero y riqueza desaparecieran en un instante?
Eso le ocurre todos los días a miles de personas alrededor del mundo; entonces contemplar esa posibilidad no es algo tan alejado. Imagina por un momento que te quedas sin trabajo y estás sin un centavo: ¿Qué harías? ¿Cómo te sentirías? ¿Verías al mundo como algo hostil o un lugar donde buscar ayuda? Si tuvieras que vivir en la calle, siendo invisible para los que pasan, ¿como te afectaría? Si tienes una familia, ellos probablemente estarían en la indigencia también. ¿La realidad te destruiría o profundizaría tu sabiduría?
No tener dinero y ser incapaz de hacer frente a las responsabilidades, es algo que no le deseamos a nadie. Pero al contemplar la riqueza de este modo – imaginándonos a nosotros mismos de golpe sin nada, totalmente expuestos s a la vida, sin ninguna protección ni garantía – ganamos insight respecto a nuestro miedo a ganarnos la vida.
Cuando contemplas la riqueza, considera cuanto pareciera que esta depende del tener dinero. Con dinero podemos elegir: tener una casa, irnos de vacaciones, jubilarnos antes, pagar los mejores médicos y universidades. Sin el, todo parece correr un riesgo: el techo sobre nuestras cabezas, el bienestar de nuestra familia, nuestra salud, hasta nuestra capacidad de tener comida en la mesa. El dinero toca una cuerda profunda y poderosa dentro de nosotros: nuestra pasión por sobrevivir. Pero si nuestra riqueza desapareciese, ¿las circunstancias nos sobrepasarían, o seríamos capaces de encontrar los recursos? ¿Si tuviésemos un montón de dinero, tendríamos acaso el control sobre nuestras vidas? ¿Lo que somos es diferente con o sin dinero? Contemplar la riqueza nos alienta a considerar estas posibilidades.
Continuará…
¿Piensas que podrías ser más feliz aún con menos dinero?
¿Es realmente el dinero - el que tienes o el que te falta - la causa de tu insatisfacción?
¿Es verdad que hay decisiones muy importantes que no tomas por dinero?
¿Puedes cuestionarte esa creencia? ¿Que pasa cuando lo haces?
¿Que pasaría si todo tu dinero y riqueza desaparecieran en un instante?
Eso le ocurre todos los días a miles de personas alrededor del mundo; entonces contemplar esa posibilidad no es algo tan alejado. Imagina por un momento que te quedas sin trabajo y estás sin un centavo: ¿Qué harías? ¿Cómo te sentirías? ¿Verías al mundo como algo hostil o un lugar donde buscar ayuda? Si tuvieras que vivir en la calle, siendo invisible para los que pasan, ¿como te afectaría? Si tienes una familia, ellos probablemente estarían en la indigencia también. ¿La realidad te destruiría o profundizaría tu sabiduría?
No tener dinero y ser incapaz de hacer frente a las responsabilidades, es algo que no le deseamos a nadie. Pero al contemplar la riqueza de este modo – imaginándonos a nosotros mismos de golpe sin nada, totalmente expuestos s a la vida, sin ninguna protección ni garantía – ganamos insight respecto a nuestro miedo a ganarnos la vida.
Cuando contemplas la riqueza, considera cuanto pareciera que esta depende del tener dinero. Con dinero podemos elegir: tener una casa, irnos de vacaciones, jubilarnos antes, pagar los mejores médicos y universidades. Sin el, todo parece correr un riesgo: el techo sobre nuestras cabezas, el bienestar de nuestra familia, nuestra salud, hasta nuestra capacidad de tener comida en la mesa. El dinero toca una cuerda profunda y poderosa dentro de nosotros: nuestra pasión por sobrevivir. Pero si nuestra riqueza desapareciese, ¿las circunstancias nos sobrepasarían, o seríamos capaces de encontrar los recursos? ¿Si tuviésemos un montón de dinero, tendríamos acaso el control sobre nuestras vidas? ¿Lo que somos es diferente con o sin dinero? Contemplar la riqueza nos alienta a considerar estas posibilidades.
Continuará…
¿Piensas que podrías ser más feliz aún con menos dinero?
¿Es realmente el dinero - el que tienes o el que te falta - la causa de tu insatisfacción?
¿Es verdad que hay decisiones muy importantes que no tomas por dinero?
¿Puedes cuestionarte esa creencia? ¿Que pasa cuando lo haces?
viernes, 16 de julio de 2010
¡Arriba Juan, arriba Juan!
Levantarse para ir a trabajar.
El inicio del nuevo día es para algunos, algo pesado, denso, una lucha; para otros un cargado ajetreo de múltiples rutinas mecánicas, unos prefieren poner el despertador y disponer de 90’ con unos 15’ incluidos de saber que pueden remolonear un rato más, y otros solo necesitan de 10’ para ducharse, cepillarse los dientes y disparar con los minutos contados para llegar hasta la estación de un tren listo para arrancar.
La mañana en mi vida ha ido transformándose. Hubo un tiempo en que solo me alentaba el pensamiento prometedor de que iría a dormir una siesta al regresar del trabajo. Luego vino una etapa en la que la recompensa de un vigoroso masaje bajo la ducha bien caliente y prolongada, me animaba en la dura tarea de salir de la bruma de los últimos sueños. Ya en mi etapa free lance, hubo largos períodos de lucha entre mis deberías, que me empujaban a aprovechar la mañana para cumplir las promesas de ayer – ir a yoga o estudiar o preparar una propuesta - y los divagues de mi mente que entre las sábanas resolvía asuntos familiares, peleaba o se colgaba en preocupaciones interminables por la salud de mis seres queridos, o entraba en largos diálogos internos con mi madre o mi ex o mis hijas. Cuando miraba el reloj, mi tiempo se había desvanecido en una neblina gris de especulaciones interminables e improductivas. Mi mañana parecía entonces una extensión de la línea de subte. Una especie de continuidad de ‘pasajeros-preocupaciones’ que no se habían bajado en la estación terminal Día de Ayer, sino que habían decidido seguir – noche mediante- hasta la estación Dia de Hoy, copia predecible de un original poco prometedor.
Mi maestro, Arnaud Maitland, dice que las enseñanzas del budismo tibetano hablan de la importancia de establecer la noche anterior, antes de dormirte, tu intención para el día siguiente. Aprendí de esta antigua sabiduría, que cada día contiene un principio, que es bueno reconocer a la mañana del nuevo día. Un modo de hacer esa intención del inicio fuerte, es colar un pensamiento positivo allí, ganándole de mano a la cadena asociativa patrón de pensamientos conocidos, preocupantes y negativos que habitualmente toman el control, arruinándote la mañana, y muy probablemente el resto del día.
Aprendí que los comienzos – del día, pero también de cualquier proyecto- son verdaderamente importantes. Y que el inicio puede instalar un impulso vitalizante y claro para lo que queremos.
La mañana, también es un momento para apreciar. Puede ser un momento único de intimidad y cuidado personal antes de que comiencen las agitaciones y corridas de un día muy ocupado. Hacerte 5’ para esa intimidad con vos, con tu pareja, o tus hijos, antes de partir cada uno a sus actividades, puede cambiarte la calidad del resto del día.
Si automáticamente prendes la radio o la televisión, o lees el diario; el espacio y los sentidos se llenan de estímulos, y te distraen de las sensaciones agradables y detalles que tiene la mañana. Si prestas atención podrás sentir lo placentero de los sonidos matutinos que despiertan. Si haces algo que te exprese, algo que te gusta, algo que es importante para vos, entonces cada mañana es una oportunidad de despertar a una nueva ocasión de llevar adelante el día de un modo más alegre y confortable.
¿Cómo te gustaría empezar tu día?
¿Qué quisieras incluir en tu despertar para llevar más conciencia e intención al inicio de tu jornada?
¿Qué beneficios podría traerte el hacerlo?
El inicio del nuevo día es para algunos, algo pesado, denso, una lucha; para otros un cargado ajetreo de múltiples rutinas mecánicas, unos prefieren poner el despertador y disponer de 90’ con unos 15’ incluidos de saber que pueden remolonear un rato más, y otros solo necesitan de 10’ para ducharse, cepillarse los dientes y disparar con los minutos contados para llegar hasta la estación de un tren listo para arrancar.
La mañana en mi vida ha ido transformándose. Hubo un tiempo en que solo me alentaba el pensamiento prometedor de que iría a dormir una siesta al regresar del trabajo. Luego vino una etapa en la que la recompensa de un vigoroso masaje bajo la ducha bien caliente y prolongada, me animaba en la dura tarea de salir de la bruma de los últimos sueños. Ya en mi etapa free lance, hubo largos períodos de lucha entre mis deberías, que me empujaban a aprovechar la mañana para cumplir las promesas de ayer – ir a yoga o estudiar o preparar una propuesta - y los divagues de mi mente que entre las sábanas resolvía asuntos familiares, peleaba o se colgaba en preocupaciones interminables por la salud de mis seres queridos, o entraba en largos diálogos internos con mi madre o mi ex o mis hijas. Cuando miraba el reloj, mi tiempo se había desvanecido en una neblina gris de especulaciones interminables e improductivas. Mi mañana parecía entonces una extensión de la línea de subte. Una especie de continuidad de ‘pasajeros-preocupaciones’ que no se habían bajado en la estación terminal Día de Ayer, sino que habían decidido seguir – noche mediante- hasta la estación Dia de Hoy, copia predecible de un original poco prometedor.
Mi maestro, Arnaud Maitland, dice que las enseñanzas del budismo tibetano hablan de la importancia de establecer la noche anterior, antes de dormirte, tu intención para el día siguiente. Aprendí de esta antigua sabiduría, que cada día contiene un principio, que es bueno reconocer a la mañana del nuevo día. Un modo de hacer esa intención del inicio fuerte, es colar un pensamiento positivo allí, ganándole de mano a la cadena asociativa patrón de pensamientos conocidos, preocupantes y negativos que habitualmente toman el control, arruinándote la mañana, y muy probablemente el resto del día.
Aprendí que los comienzos – del día, pero también de cualquier proyecto- son verdaderamente importantes. Y que el inicio puede instalar un impulso vitalizante y claro para lo que queremos.
La mañana, también es un momento para apreciar. Puede ser un momento único de intimidad y cuidado personal antes de que comiencen las agitaciones y corridas de un día muy ocupado. Hacerte 5’ para esa intimidad con vos, con tu pareja, o tus hijos, antes de partir cada uno a sus actividades, puede cambiarte la calidad del resto del día.
Si automáticamente prendes la radio o la televisión, o lees el diario; el espacio y los sentidos se llenan de estímulos, y te distraen de las sensaciones agradables y detalles que tiene la mañana. Si prestas atención podrás sentir lo placentero de los sonidos matutinos que despiertan. Si haces algo que te exprese, algo que te gusta, algo que es importante para vos, entonces cada mañana es una oportunidad de despertar a una nueva ocasión de llevar adelante el día de un modo más alegre y confortable.
¿Cómo te gustaría empezar tu día?
¿Qué quisieras incluir en tu despertar para llevar más conciencia e intención al inicio de tu jornada?
¿Qué beneficios podría traerte el hacerlo?
jueves, 24 de junio de 2010
¿Es natural trabajar?
Hace unos meses se me ocurrió introducir, como disparador de un Taller in- company sobre Stress, una frase que a mí misma me había resultado sumamente inspiradora. La misma, tomada del libro ‘Éxito Inteligente’ del lama Tarthang Tulku decía: “así como es natural para un niño jugar, así de natural es para un adulto trabajar”. Simple y directa aborda sin vueltas el concepto del trabajo.
Nunca medí las consecuencias del efecto que iría a tener sobre este grupo de gerentes, adultos por cierto. Estuve varios días desenmarañando los motivos del enojo y la indignación que desató la frase. Entre las cosas que me decían recuerdo:
… bueno, eso podrá ser en Oriente, pero no en este país…
…para mi la vida tiene otras cosas además de trabajar…
… para mí el trabajo es solo algo que hago para poder hacer otras cosas…
… todo bien con el trabajo, pero no es lo único…
… eso suena muy lindo pero acá no se cumple…
… te juro que si yo gano la lotería no trabajo nunca más….
Mientras ellos explicaban sus motivos para rechazar rotundamente y con sorna ‘mi’ frase, yo intentaba comprender cual era el nudo de esa negativa tan terca que impedía que acepten mi invitación a contemplar el trabajo como algo natural al ser humano adulto. ¿De donde provenía ese freno tan fuerte a considerar simplemente al trabajo como algo ‘natural’? ¿Qué era lo que los afectaba tanto? ¿De qué estábamos hablando realmente? ¿Por qué insistían de modo implacable, una y otra vez con que el trabajo no era todo en sus vidas? ¿Y qué si lo fuera? ¿Trabajando menos podríamos ser más felices? ¿Cuánto nos duraría? ¿Por qué en muchos casos la jubilación no trae la felicidad esperada? ¿Por qué tantas veces no podemos disfrutar las vacaciones? ¿O los fines de semana? ¿Qué hace que no podamos llevar vidas más plenas? ¿Por qué negar que el trabajo podría ser fuente de mucha más alegría?
Como cultura y a lo largo de los últimos cien años hemos aceptado una manera dividida de vivir y trabajar que nos ha llevado a oponernos al trabajo. Esta separación es una de las fuente del stress que hace que confundidos no podamos vivir con toda alegría y vitalidad el hecho mismo que trabajar conlleva.
Me es frecuente escuchar frases como ‘tienes que elegir el trabajo que realmente te gusta’ implicando la idea de que todos podríamos – en teoría- cambiar y elegir; y por supuesto que acuerdo con la libertad de elección y de cambiar de trabajo. Y claro que comprendo que hay entornos opresivos y enfermantes de los cuales es conveniente huir. Pero existe una confusión sutil. El riesgo de estas propuestas es pasar por alto la exploración de las actuales circunstancias, y el mirar con honestidad cual es nuestra implicación en las condiciones presentes. No necesitamos esperar a conseguir un mejor trabajo para ser felices en el futuro, ya que cada día volvemos a tener la oportunidad de elegir qué queremos hacer con lo que nos pasa en el trabajo actual y preguntarnos si lo que hacemos, ayuda al bienestar nuestro y al de los que nos rodean.
Cuando podemos mirar el trabajo que hacemos actualmente, y sin esperar que las condiciones cambien, hacernos ‘manos a la obra’ para incluirnos y participar en el trabajo ya mismo, integramos inmediatamente la vida en el trabajo y el trabajo en la vida. Hemos generado un paradigma muy potente que separa cosas que en realidad no están separadas; y esto nos lleva a vivir en un mundo fragmentado de ‘trabajar + vivir’. O trabajar para vivir, que es lo mismo.
Cuando algo nos muestra la unión natural del trabajo con nuestras vidas y aunque sea por un instante accedemos a la verdad de esa promesa, sentimos el enorme dolor y frustración que nos causa el vivir fragmentados. Si nos ponemos en espera durante el trabajo, partimos en dos nuestra preciosa vida manteniendo a raya el trabajo y la vida personal. El concepto de felicidad y trabajo trata de unir lo que naturalmente pide a gritos volver a estar junto.
Nunca medí las consecuencias del efecto que iría a tener sobre este grupo de gerentes, adultos por cierto. Estuve varios días desenmarañando los motivos del enojo y la indignación que desató la frase. Entre las cosas que me decían recuerdo:
… bueno, eso podrá ser en Oriente, pero no en este país…
…para mi la vida tiene otras cosas además de trabajar…
… para mí el trabajo es solo algo que hago para poder hacer otras cosas…
… todo bien con el trabajo, pero no es lo único…
… eso suena muy lindo pero acá no se cumple…
… te juro que si yo gano la lotería no trabajo nunca más….
Mientras ellos explicaban sus motivos para rechazar rotundamente y con sorna ‘mi’ frase, yo intentaba comprender cual era el nudo de esa negativa tan terca que impedía que acepten mi invitación a contemplar el trabajo como algo natural al ser humano adulto. ¿De donde provenía ese freno tan fuerte a considerar simplemente al trabajo como algo ‘natural’? ¿Qué era lo que los afectaba tanto? ¿De qué estábamos hablando realmente? ¿Por qué insistían de modo implacable, una y otra vez con que el trabajo no era todo en sus vidas? ¿Y qué si lo fuera? ¿Trabajando menos podríamos ser más felices? ¿Cuánto nos duraría? ¿Por qué en muchos casos la jubilación no trae la felicidad esperada? ¿Por qué tantas veces no podemos disfrutar las vacaciones? ¿O los fines de semana? ¿Qué hace que no podamos llevar vidas más plenas? ¿Por qué negar que el trabajo podría ser fuente de mucha más alegría?
Como cultura y a lo largo de los últimos cien años hemos aceptado una manera dividida de vivir y trabajar que nos ha llevado a oponernos al trabajo. Esta separación es una de las fuente del stress que hace que confundidos no podamos vivir con toda alegría y vitalidad el hecho mismo que trabajar conlleva.
Me es frecuente escuchar frases como ‘tienes que elegir el trabajo que realmente te gusta’ implicando la idea de que todos podríamos – en teoría- cambiar y elegir; y por supuesto que acuerdo con la libertad de elección y de cambiar de trabajo. Y claro que comprendo que hay entornos opresivos y enfermantes de los cuales es conveniente huir. Pero existe una confusión sutil. El riesgo de estas propuestas es pasar por alto la exploración de las actuales circunstancias, y el mirar con honestidad cual es nuestra implicación en las condiciones presentes. No necesitamos esperar a conseguir un mejor trabajo para ser felices en el futuro, ya que cada día volvemos a tener la oportunidad de elegir qué queremos hacer con lo que nos pasa en el trabajo actual y preguntarnos si lo que hacemos, ayuda al bienestar nuestro y al de los que nos rodean.
Cuando podemos mirar el trabajo que hacemos actualmente, y sin esperar que las condiciones cambien, hacernos ‘manos a la obra’ para incluirnos y participar en el trabajo ya mismo, integramos inmediatamente la vida en el trabajo y el trabajo en la vida. Hemos generado un paradigma muy potente que separa cosas que en realidad no están separadas; y esto nos lleva a vivir en un mundo fragmentado de ‘trabajar + vivir’. O trabajar para vivir, que es lo mismo.
Cuando algo nos muestra la unión natural del trabajo con nuestras vidas y aunque sea por un instante accedemos a la verdad de esa promesa, sentimos el enorme dolor y frustración que nos causa el vivir fragmentados. Si nos ponemos en espera durante el trabajo, partimos en dos nuestra preciosa vida manteniendo a raya el trabajo y la vida personal. El concepto de felicidad y trabajo trata de unir lo que naturalmente pide a gritos volver a estar junto.
lunes, 14 de junio de 2010
Corriendo atrás de la zanahoria.
…no es novedad para los líderes que la comunicación abierta, la escucha y la participación de todos alienta un buen clima y favorece la motivación. Pero este saber actúa como la inscripción de alerta en los paquetes de cigarrillos…
Todas las organizaciones que buscan cuidar a sus recursos humanos se preguntan como proveer beneficios que promuevan la salud, el nivel económico, o la exposición a experiencias de aprendizaje e intercambio. En este otorgar beneficios trabajan por la motivación y la lealtad de sus colaboradores. Aún así la rotación, la desmotivación y el stress son serios problemas actuales.
A los consultores nos piden que incluyamos en nuestras agendas de capacitación reflexiones y material acerca de la motivación. También nos piden que motivemos. Y aunque las jornadas de entrenamiento son, por muchos motivos fuentes de motivación; como consultores sabemos que el fin último de una ‘zanahoria’ como la capacitación no es que la gente ‘la pase bien y se divierta’ en la actividad, sino que transforme lo que está impidiendo que cumpla con las metas del equipo u organización.
Ya no es novedad para los líderes que la comunicación abierta, la escucha y la participación de todos alienta un buen clima y favorece la motivación. Pero este saber actúa como la inscripción de alerta en los paquetes de cigarrillos: los fumadores no cambian sus hábitos de consumo. Es decir, el conocimiento teórico no alcanza por sí solo para producir un cambio de conducta.
El problema con el enfoque de beneficios ‘zanahoria’ para curar la motivación (la del trabajo o cualquier otra) es que al cabo de un corto tiempo la recarga positiva inicial desaparece.
Y entonces surgen preguntas realmente importantes respecto al fenómeno de la motivación y del interés: ¿Qué lo enciende? ¿Cómo hacer para mantener la llama encendida? ¿Cuáles son los intereses y las motivaciones de las personas cuando trabajan?
De una primera observación, podríamos concluir que está en la naturaleza de las ‘zanahorias’ ser una fuente externa. Y si todos los motivos están fuera del trabajo en sí -como ‘zanahorias’-, la frustración y el malestar vendrán, ya que nada externo tiene la capacidad de sostener la motivación.
Existe otro aspecto, de una cualidad bien diferente, llamado motivación interna que se genera y realimenta con el trabajo mismo y en el contacto real con los proyectos, y los logros. Mantener despierta la motivación interna individual es un proceso de toda la vida como líderes y seres adultos que somos. Podemos reclamarle al entorno desde nuestro ser más inmaduro, mayores fuentes de motivación; y puede que tengamos muy buenos motivos para hacerlo, pero si no asumimos la responsabilidad de generar y alimentar en nosotros mismos los recursos internos para mantener nuestra motivación viva, estaremos condenados a frustrarnos y desvitalizarnos cada vez que a la ‘zanahoria’ se acaba.
Como un primer paso en asumir esa responsabilidad respecto a la propia motivación podemos empezar a observar las diferencias entre TRABAJAR EN (motivación interna) y TRABAJAR PARA. (motivación externa- ‘zanahoria’)
Veamos algunos ejemplos posibles:
TRABAJAR PARA
Sueldo
Vacaciones
Estructurar el tiempo
Estar con amigos
Adquirir Jerarquía/ Poder
Contar con una jubilación
Contar con un CV importante
El placer de ganar
TRABAJAR EN
Crecimiento
Me siento bien
Hacer algo valioso
Sinergia
Dar más/ llevar beneficios a otros
Dejar un legadoDesarrollar mi vocación
El placer de colaborar
¿Cuáles serían tus propios ejemplos? ¿Cómo anda tu motivación?
TRABAJAR PARA:
TRABAJAR EN:
Cultivar la propia fuente de intereses en el trabajo puede ser una motivación en sí misma, inagotable y aún por descubrir.
La exploración de los propios intereses y anhelos mientras trabajamos, abre la posibilidad de acceder a un mundo ilimitado de recursos propios que empiezan a crecer cuando nosotros queremos.
…no es novedad para los líderes que la comunicación abierta, la escucha y la participación de todos alienta un buen clima y favorece la motivación. Pero este saber actúa como la inscripción de alerta en los paquetes de cigarrillos…
Todas las organizaciones que buscan cuidar a sus recursos humanos se preguntan como proveer beneficios que promuevan la salud, el nivel económico, o la exposición a experiencias de aprendizaje e intercambio. En este otorgar beneficios trabajan por la motivación y la lealtad de sus colaboradores. Aún así la rotación, la desmotivación y el stress son serios problemas actuales.
A los consultores nos piden que incluyamos en nuestras agendas de capacitación reflexiones y material acerca de la motivación. También nos piden que motivemos. Y aunque las jornadas de entrenamiento son, por muchos motivos fuentes de motivación; como consultores sabemos que el fin último de una ‘zanahoria’ como la capacitación no es que la gente ‘la pase bien y se divierta’ en la actividad, sino que transforme lo que está impidiendo que cumpla con las metas del equipo u organización.
Ya no es novedad para los líderes que la comunicación abierta, la escucha y la participación de todos alienta un buen clima y favorece la motivación. Pero este saber actúa como la inscripción de alerta en los paquetes de cigarrillos: los fumadores no cambian sus hábitos de consumo. Es decir, el conocimiento teórico no alcanza por sí solo para producir un cambio de conducta.
El problema con el enfoque de beneficios ‘zanahoria’ para curar la motivación (la del trabajo o cualquier otra) es que al cabo de un corto tiempo la recarga positiva inicial desaparece.
Y entonces surgen preguntas realmente importantes respecto al fenómeno de la motivación y del interés: ¿Qué lo enciende? ¿Cómo hacer para mantener la llama encendida? ¿Cuáles son los intereses y las motivaciones de las personas cuando trabajan?
De una primera observación, podríamos concluir que está en la naturaleza de las ‘zanahorias’ ser una fuente externa. Y si todos los motivos están fuera del trabajo en sí -como ‘zanahorias’-, la frustración y el malestar vendrán, ya que nada externo tiene la capacidad de sostener la motivación.
Existe otro aspecto, de una cualidad bien diferente, llamado motivación interna que se genera y realimenta con el trabajo mismo y en el contacto real con los proyectos, y los logros. Mantener despierta la motivación interna individual es un proceso de toda la vida como líderes y seres adultos que somos. Podemos reclamarle al entorno desde nuestro ser más inmaduro, mayores fuentes de motivación; y puede que tengamos muy buenos motivos para hacerlo, pero si no asumimos la responsabilidad de generar y alimentar en nosotros mismos los recursos internos para mantener nuestra motivación viva, estaremos condenados a frustrarnos y desvitalizarnos cada vez que a la ‘zanahoria’ se acaba.
Como un primer paso en asumir esa responsabilidad respecto a la propia motivación podemos empezar a observar las diferencias entre TRABAJAR EN (motivación interna) y TRABAJAR PARA. (motivación externa- ‘zanahoria’)
Veamos algunos ejemplos posibles:
TRABAJAR PARA
Sueldo
Vacaciones
Estructurar el tiempo
Estar con amigos
Adquirir Jerarquía/ Poder
Contar con una jubilación
Contar con un CV importante
El placer de ganar
TRABAJAR EN
Crecimiento
Me siento bien
Hacer algo valioso
Sinergia
Dar más/ llevar beneficios a otros
Dejar un legadoDesarrollar mi vocación
El placer de colaborar
¿Cuáles serían tus propios ejemplos? ¿Cómo anda tu motivación?
TRABAJAR PARA:
TRABAJAR EN:
Cultivar la propia fuente de intereses en el trabajo puede ser una motivación en sí misma, inagotable y aún por descubrir.
La exploración de los propios intereses y anhelos mientras trabajamos, abre la posibilidad de acceder a un mundo ilimitado de recursos propios que empiezan a crecer cuando nosotros queremos.
Reflexiones sobre el bienestar en el trabajo.
…Suena el despertador. De nuevo, como cada mañana, la pesadez y esa bruma interna. Los mismos ¿dos o tres? pensamientos al acecho. Ni tiempo me dan a meditar sobre como estará el clima afuera. En menos de una céntima de segundo ya me invade un NO interno. No a todo…
Cuentan que la labor de Miguel Ángel era la de quitarle al bloque de mármol lo que éste ‘tenía de más’. A medida que su trabajo avanzaba la figura contenida emergía. La forma ya estaba oculta en la piedra, decía.
Como seres humanos tenemos una ardua y valiosa tarea que bien vale la pena encarar para transformar nuestro trabajo en la posibilidad liberadora de ser quienes somos, asomando del mármol.
Esta tarea es con esfuerzo y coraje, sobretodo cuando nos enfrentamos a viejos hábitos y condicionamientos que ya forman parte de la trama enmarañada de nuestras células y nuestra psique.
Pero ya no podemos perder más tiempo. Somos grandes, tenemos cuentas que pagar, asuntos vitales por resolver, y el anhelo de sentirnos bien en una vida que en perspectiva es corta.
Hoy las neurociencias nos dicen que, contrariamente a lo que se creía, las neuronas pueden regenerarse. Esta ha sido la mejor noticia de las ciencias de las últimas décadas. Si contamos con un cerebro que puede repararse, podemos entonces seguir aprendiendo a lo largo de toda nuestra preciosa vida.
Entonces, ¿cómo podemos favorecer esa posibilidad de regeneración neuronal que nos hará sentir más lúcidos, alegres y vitales? ¿Cómo favorecer el despliegue de nuestro potencial en el trabajo – empujándonos fuera del mármol- y así sentirnos bien, aún cuando las circunstancias sean críticas?
Aprender nuevos hábitos es una de las maneras de sentirnos bien.
Cuando estamos dentro de esa maraña de viejos hábitos que como garrapatas nos tienen presos, pesados y negativos, nos parece que nada vale la pena. Las posibilidades se achican y sentimos que no tenemos ni espacio ni tiempo para más. Estamos encerrados, presos en la piedra. Cansados y desalentados no vemos como el tiempo se nos escurre y perdemos oportunidades. Nos sentimos luego arrepentidos por esas oportunidades perdidas y corremos el riesgo de caer en la depresión o de enfermarnos. Literalmente nos sentimos atrapados e impotentes para actuar.
La negatividad es prima del stress. Al instalarse de forma tan natural en nuestra cotidianeidad ya no la cuestionamos, a pesar de que estar negativos no nos hace sentir bien. A veces hasta aplaudimos la negatividad de los demás, confundiéndola con honestidad o valentía para decir las cosas.
Por algún motivo incomprensible parece que cuando decimos NO sonamos más inteligentes y objetivos que cuando decimos SI. SI nos parece tonto e ingenuo.
Es un hábito que no nos ayuda a amanecer. No nos ayuda cuando queremos tener vidas que valgan la pena y trabajos en donde habite el bienestar.
…Salgo de la cama, me siento, respiro profundamente tres veces. Miro hacia la ventana, hay vapor de agua en los vidrios. Escucho el canto del pájaro nocturno. Practico mi nuevo pensamiento:” que bello es poder moverme”, me digo mientras muevo mis brazos hacia arriba desperezándome”.
Cuando digo SI, veo que está comenzando un nuevo día. Con suerte, nuevas neuronas estén naciendo en mi autopista cerebral.
¿Podré ser capaz de elegir, con qué dos o tres pensamientos quiero alimentar el inicio de mi día y mi circuito neuronal?
Me esperan en la oficina. ¿Y si me bajo antes y camino esas cuadritas arboladas?
La de hoy será una buena reunión.
Gracias.
…Suena el despertador. De nuevo, como cada mañana, la pesadez y esa bruma interna. Los mismos ¿dos o tres? pensamientos al acecho. Ni tiempo me dan a meditar sobre como estará el clima afuera. En menos de una céntima de segundo ya me invade un NO interno. No a todo…
Cuentan que la labor de Miguel Ángel era la de quitarle al bloque de mármol lo que éste ‘tenía de más’. A medida que su trabajo avanzaba la figura contenida emergía. La forma ya estaba oculta en la piedra, decía.
Como seres humanos tenemos una ardua y valiosa tarea que bien vale la pena encarar para transformar nuestro trabajo en la posibilidad liberadora de ser quienes somos, asomando del mármol.
Esta tarea es con esfuerzo y coraje, sobretodo cuando nos enfrentamos a viejos hábitos y condicionamientos que ya forman parte de la trama enmarañada de nuestras células y nuestra psique.
Pero ya no podemos perder más tiempo. Somos grandes, tenemos cuentas que pagar, asuntos vitales por resolver, y el anhelo de sentirnos bien en una vida que en perspectiva es corta.
Hoy las neurociencias nos dicen que, contrariamente a lo que se creía, las neuronas pueden regenerarse. Esta ha sido la mejor noticia de las ciencias de las últimas décadas. Si contamos con un cerebro que puede repararse, podemos entonces seguir aprendiendo a lo largo de toda nuestra preciosa vida.
Entonces, ¿cómo podemos favorecer esa posibilidad de regeneración neuronal que nos hará sentir más lúcidos, alegres y vitales? ¿Cómo favorecer el despliegue de nuestro potencial en el trabajo – empujándonos fuera del mármol- y así sentirnos bien, aún cuando las circunstancias sean críticas?
Aprender nuevos hábitos es una de las maneras de sentirnos bien.
Cuando estamos dentro de esa maraña de viejos hábitos que como garrapatas nos tienen presos, pesados y negativos, nos parece que nada vale la pena. Las posibilidades se achican y sentimos que no tenemos ni espacio ni tiempo para más. Estamos encerrados, presos en la piedra. Cansados y desalentados no vemos como el tiempo se nos escurre y perdemos oportunidades. Nos sentimos luego arrepentidos por esas oportunidades perdidas y corremos el riesgo de caer en la depresión o de enfermarnos. Literalmente nos sentimos atrapados e impotentes para actuar.
La negatividad es prima del stress. Al instalarse de forma tan natural en nuestra cotidianeidad ya no la cuestionamos, a pesar de que estar negativos no nos hace sentir bien. A veces hasta aplaudimos la negatividad de los demás, confundiéndola con honestidad o valentía para decir las cosas.
Por algún motivo incomprensible parece que cuando decimos NO sonamos más inteligentes y objetivos que cuando decimos SI. SI nos parece tonto e ingenuo.
Es un hábito que no nos ayuda a amanecer. No nos ayuda cuando queremos tener vidas que valgan la pena y trabajos en donde habite el bienestar.
…Salgo de la cama, me siento, respiro profundamente tres veces. Miro hacia la ventana, hay vapor de agua en los vidrios. Escucho el canto del pájaro nocturno. Practico mi nuevo pensamiento:” que bello es poder moverme”, me digo mientras muevo mis brazos hacia arriba desperezándome”.
Cuando digo SI, veo que está comenzando un nuevo día. Con suerte, nuevas neuronas estén naciendo en mi autopista cerebral.
¿Podré ser capaz de elegir, con qué dos o tres pensamientos quiero alimentar el inicio de mi día y mi circuito neuronal?
Me esperan en la oficina. ¿Y si me bajo antes y camino esas cuadritas arboladas?
La de hoy será una buena reunión.
Gracias.
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