Corriendo atrás de la zanahoria.
…no es novedad para los líderes que la comunicación abierta, la escucha y la participación de todos alienta un buen clima y favorece la motivación. Pero este saber actúa como la inscripción de alerta en los paquetes de cigarrillos…
Todas las organizaciones que buscan cuidar a sus recursos humanos se preguntan como proveer beneficios que promuevan la salud, el nivel económico, o la exposición a experiencias de aprendizaje e intercambio. En este otorgar beneficios trabajan por la motivación y la lealtad de sus colaboradores. Aún así la rotación, la desmotivación y el stress son serios problemas actuales.
A los consultores nos piden que incluyamos en nuestras agendas de capacitación reflexiones y material acerca de la motivación. También nos piden que motivemos. Y aunque las jornadas de entrenamiento son, por muchos motivos fuentes de motivación; como consultores sabemos que el fin último de una ‘zanahoria’ como la capacitación no es que la gente ‘la pase bien y se divierta’ en la actividad, sino que transforme lo que está impidiendo que cumpla con las metas del equipo u organización.
Ya no es novedad para los líderes que la comunicación abierta, la escucha y la participación de todos alienta un buen clima y favorece la motivación. Pero este saber actúa como la inscripción de alerta en los paquetes de cigarrillos: los fumadores no cambian sus hábitos de consumo. Es decir, el conocimiento teórico no alcanza por sí solo para producir un cambio de conducta.
El problema con el enfoque de beneficios ‘zanahoria’ para curar la motivación (la del trabajo o cualquier otra) es que al cabo de un corto tiempo la recarga positiva inicial desaparece.
Y entonces surgen preguntas realmente importantes respecto al fenómeno de la motivación y del interés: ¿Qué lo enciende? ¿Cómo hacer para mantener la llama encendida? ¿Cuáles son los intereses y las motivaciones de las personas cuando trabajan?
De una primera observación, podríamos concluir que está en la naturaleza de las ‘zanahorias’ ser una fuente externa. Y si todos los motivos están fuera del trabajo en sí -como ‘zanahorias’-, la frustración y el malestar vendrán, ya que nada externo tiene la capacidad de sostener la motivación.
Existe otro aspecto, de una cualidad bien diferente, llamado motivación interna que se genera y realimenta con el trabajo mismo y en el contacto real con los proyectos, y los logros. Mantener despierta la motivación interna individual es un proceso de toda la vida como líderes y seres adultos que somos. Podemos reclamarle al entorno desde nuestro ser más inmaduro, mayores fuentes de motivación; y puede que tengamos muy buenos motivos para hacerlo, pero si no asumimos la responsabilidad de generar y alimentar en nosotros mismos los recursos internos para mantener nuestra motivación viva, estaremos condenados a frustrarnos y desvitalizarnos cada vez que a la ‘zanahoria’ se acaba.
Como un primer paso en asumir esa responsabilidad respecto a la propia motivación podemos empezar a observar las diferencias entre TRABAJAR EN (motivación interna) y TRABAJAR PARA. (motivación externa- ‘zanahoria’)
Veamos algunos ejemplos posibles:
TRABAJAR PARA
Sueldo
Vacaciones
Estructurar el tiempo
Estar con amigos
Adquirir Jerarquía/ Poder
Contar con una jubilación
Contar con un CV importante
El placer de ganar
TRABAJAR EN
Crecimiento
Me siento bien
Hacer algo valioso
Sinergia
Dar más/ llevar beneficios a otros
Dejar un legadoDesarrollar mi vocación
El placer de colaborar
¿Cuáles serían tus propios ejemplos? ¿Cómo anda tu motivación?
TRABAJAR PARA:
TRABAJAR EN:
Cultivar la propia fuente de intereses en el trabajo puede ser una motivación en sí misma, inagotable y aún por descubrir.
La exploración de los propios intereses y anhelos mientras trabajamos, abre la posibilidad de acceder a un mundo ilimitado de recursos propios que empiezan a crecer cuando nosotros queremos.
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