miércoles, 4 de agosto de 2010

Continuación... ¿es todo el dinero?

del libro 'Awake at Work' de Michael Carroll

Cuando miramos nuestras perspectivas, podemos sentir las dos partes del dinero: nos pesa y nos libera; nos atrae y a la vez nos enoja; nos ayuda a hacer las cosas y a la vez nos obstaculiza.
Las ironías del dinero aparecen: cuanto más lo necesitamos, menos hay; cuanto más tenemos, más queremos. Algunos trabajan mucho y hacen poco dinero; otros trabajan poco y hacen un montón.
Cuando exploramos el dinero de este modo vemos en él una de las paradojas de la vida, y nos abrimos desde una perspectiva más amplia a la inconstante e impredecible naturaleza del dinero y de la riqueza material.

Podemos empezar a contemplar la riqueza que opera en el mundo que nos rodea. Los famosos que se divorcian y pelean por U$ 120 millones, los 48 mil niños que cada día hoy y desde hace décadas mueren de hambre, los trillones de dólares que se gastan en armamento en todo el mundo, el vecino anciano que siempre ayuda al cartonero con una o dos monedas, los robos, la caridad y los necesitados. Cuando expandimos la perspectiva de la riqueza de este modo, ya no es más una preocupación personal sino un modo de entender el mundo que nos rodea.

Así nos alentamos a cuestionarnos la propia comprensión de la riqueza misma. ¿Es que existe algo fuera de nosotros mismos que nos pueda ofrecer una paz duradera o una seguridad, en este mundo siempre cambiante? ¿Puede el dinero y la riqueza material realmente darnos confianza y alegría? Necesitamos el dinero para cubrir nuestras necesidades básicas, por cierto, pero no hay dinero suficiente que pueda aliviar, por ejemplo, el sufrimiento de nuestro hijo que padece una enfermedad incurable. No hay dinero que pueda atrasar la vejez de nuestros padres o devolvernos nuestra perdida juventud. El dinero no nos hará mejores amigos o artistas; ni hará la brisa más fresca o el cielo más azul.

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